Era feliz. Había dejado marchar (le había pedido que se marchase) al hombre que amaba.
Pero era feliz, porque lo que habían vivido juntos era amor de verdad.
Y sabía que siempre recordaría el latido de su corazón contra su propio pecho. Y su forma de dejarse ganar al billar.
¿Y sabes que? No follaron , ni se hicieron el amor. Crearon el amor. Experimentaron el amor.
Conectaron.
MAGIA. Todo es magia al final.
Al principio tristeza de no saber que es lo correcto, luego felicidad al saber que no importa. Que lo importante es lo que se ha sentido en ese preciso momento, y ya está.
Y es feliz, muy feliz de poder decir que se ha enamorado. De verdad.