domingo, 16 de diciembre de 2012

... el de siempre.


El que estaba ahí, el que te escuchaba, el que te hacía reír, el que no te dejaba marchar, con el que discutías y el que te hacía llorar.

El que ponía tu corazón a mil.

El que te hacía cosquillas, el que tenía las manos calientes y odiaba tus manos frías en su espalda, pero adoraba que le acariciases la espalda.

El que te llevaba, el que te traía, el que se ponía colorado de vergüenza, el que te llamaba tonta y preciosa.

El del lunar.

El de mi corazón. El que no me conquista porque no necesita conquistarme. Porque me tiene prendada.

Mi otra mitad. Al que cuidar, al que besar, al que hacer rabiar, al que querer, al que hacer el desayuno.

Él será el que me hinche.

Porque era él. El de siempre. El que nunca dejó de ser. Mi amor.

miércoles, 3 de octubre de 2012

... un pájaro.

"El pájaro que vuela tan suavemente
El pájaro rojo y tibio como la sangre
El pájaro tan tierno el pájaro burlón
El pájaro que de súbito tiene miedo
El pájaro que de súbito se golpea
El pájaro que desearía huir
El pájaro solo y enloquecido
El pájaro que desearía vivir
El pájaro que desearía cantar
El pájaro que desearía gritar
El pájaro rojo y tibio como la sangre
El pájaro que vuela tan dulcemente
Así es tu corazón niño precioso
Tu corazón que aletea tan tristemente
Contra tu pecho tan duro tan blanco."

(Canción del pajarero, J.Prévert)

Allá vamos. A morir porque nuestro pájaro de súbito nos golpee día tras día.

martes, 11 de septiembre de 2012

... la complicidad.

La complicidad la llamaban.

Era escuchar y entender.
Era entender y sentir.
Era sentir y hablar.
Era hablar y ser sincero.
Era ser sincero y aprender.
Era aprender y encontrar.
Era encontrar y estar agusto.
Era estar agusto y reír.
Era reír y llorar.
Era llorar y abrazar.

Era no tener que decir nada, porque no era necesario decir nada.

Tan solo mirarse y abrazarse.

Abrazarse era llorar, reír, estar agusto, encontrar, aprender, ser sincero, hablar, sentir, entender y escuchar.

La complicidad no conseguia todo esto porque ella era esto. No necesitaba fingir.

Las lágrimas son sus ladrillos. Y las risas. Y las miradas. Y las confesiones. Y las disculpas.
Y los abrazos... los abrazos su sello, que marcan con hierro incandescente en tu piel su nombre. Como Vulcano fragua el hierro en su fragua, nosotros fraguamos la complicidad en la piel que queremos, o que mejor dicho, necesitamos.
Por eso nos da lástima cuándo tenemos que dejar marchar a nuestro cómplice, porque lo hemos forjado nostros, entre los dos, con nuestros actos y nuestros sentimientos.
Por eso odiamos cuando se va y cicatriza.
Porque la cicatriz ya no quema cuando la tocas, y ya no se deja forjar más. Está acabada.

La complicidad necesita de un toque de fuego de vez en cuando.

No seamos estúpidos (para variar). No dejemos que la complicidad se seque.

POR FAVOR.



martes, 14 de agosto de 2012

... una cometa hacia las estrellas.

Y Perseo bajó en su Pegaso a rescatar a la desdichada Andrómeda.

Y se quedó prendado de su mirada.

Y gracias a la cabeza de Medusa, patrificó a sus rivales.

Y fueron felices para siempre.

Y volaron cometas eternamente con una mirada feliz.

Juntos.

En las estrellas.




sábado, 11 de agosto de 2012

... un clown.

Mirada abierta, sincera, atenta, verdadera, clara, verde. Muy verde.

Emociones de alegría, de tristeza, de miedo, de sorpresa, de ira, de asco.

Todo hacía él y hacia mi.

Siempre hacia él y hacia mi.


Miradas que lo dicen todo, miradas que te agradecen y te dicen, que él está ahí para no dejarte caer.

Profunda mirada.

Miradas que hacen que no necesites más, o mejor dicho, que te obligan a necesitar más.

Miradas sosegadas, tranquilas; cansadas y despiertas a la vez.

Miradas que presienten, sienten, y olvidas.

Miradas que se traducen en tímidas caricias.

Tímidas caricias que se traducen en caricias osadas.

Caricias osadas que se traducen en abrazos sinceros.

Abrazos sinceros que se traducen besos.

Besos que se traducen en mordiscos.

Mordiscos que se traducen en sonrisas... pero nunca en miradas.

Presentir, sentir y olvidar.

Olvidar las caricias, los abrazos, los besos, los mordiscos.... las miradas.

Magia. Magia constante.
Química. Química aplastante.
Risas. Risas lacrimosas.
Sensaciones. Sensaciones poderosas.

El clown.

El sincero y verdadero clown.

El clown que te mira, y te lo dice todo.

Acolchada sobre el verde de su mirada, lo tengo todo, y no tengo nada.

Presentir, sentir, olvidar.

¡Espera! ¡No me sale el olvidar!



domingo, 10 de junio de 2012

... algo llamado miedo.

Los que trabajan tienen miedo a perder el trabajo.
Los que no trabajan tienen miedo de no encontrar nunca trabajo.
Quien no tiene miedo al hambre tiene miedo a la comida.
Los automovilistas tienen miedo de andar y los peatones a ser atropellados.
La democracia tiene miedo a recordar y el lenguaje tiene miedo a decir.
Los civiles tienen miedo a los militares,
los militares tienen miedo a la falta de armas,
las armas tienen miedo a la falta de guerras.
Es tiempo de miedo.
Miedo de la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer
sin miedo.
Miedo a los ladrones y miedo a la policía.
Miedo a la puerta sin valla, al tiempo sin relojes, al niño sin televisor.
Miedo a la noche sin pastillas para dormir y miedo al día sin pastillas para
despertar.
Miedo a la multitud, miedo a la soledad por aquello que uno ha sido.
Miedo a morir, miedo a vivir…

E. Galeano

domingo, 27 de mayo de 2012

... una loca.

En las aguas profundas que acunan las estrellas,
blanca y cándida, Ofelia flota como un gran lilio,
flota tan lentamente, recostada en sus velos...
cuando tocan a muerte en el bosque lejano.
Hace ya miles de años que la pálida Ofelia
pasa, fantasma blanco por el gran río negro;
más de mil años ya que su suave locura
murmura su tonada en el aire nocturno.
El viento, cual corola, sus senos acaricia
y despliega, acunado, su velamen azul;
los sauces temblorosos lloran contra sus hombros
y por su frente en sueños, la espadaña se pliega.

Los rizados nenúfares suspiran a su lado,
mientra ella despierta, en el dormido aliso,
un nido del que surge un mínimo temblor...
y un canto, en oros, cae del cielo misterioso.
¡Oh tristísima Ofelia, bella como la nieve,
muerta cuando eras niña, llevada por el río!

Y es que los fríos vientos que caen de Noruega

te habían susurrado la adusta libertad

Y es que un arcano soplo, al blandir tu melena,
en tu mente traspuesta metió voces extrañas;
y es que tu corazón escuchaba el lamento
de la Naturaleza ––son de árboles y noches.
Y es que la voz del mar, como inmenso jadeo
rompió tu corazón manso y tierno de niña;
y es que un día de abril, un bello infante pálido,
un loco miserioso, a tus pies se sentó.
Cielo, Amor, Libertad: ¡qué sueño, oh pobre Loca! .
Te fundías en él como nieve en el fuego;
tus visiones, enormes, ahogaban tu palabra.
–Y el terrible Infinito espantó tu ojo azul .

Y el poeta nos dice que en la noche estrellada
vienes a recoger las flores que cortaste ,
y que ha visto en el agua, recostada en sus velos,
a la cándida Ofelia flotar, como un gran lis.



RIMBAUD

miércoles, 16 de mayo de 2012

...algo que se escapaba.

El tiempo se escapa entre el tiempo.
Todos vamos en su busca,
y entre tanto, cada vez se escapa más y más.
Es una fuga de tiempo...
Perdemos tanto tiempo intentado
 que el tiempo no se escape,
 que no nos damos cuenta
de que el tiempo se escapa entre el tiempo.

sábado, 28 de abril de 2012

... un epitafio.

Y dijo: Vamos a morir todos.

Lo innegable aplasta el esfuerzo por sostener el peso de la irracionalidad sobre nuestros hombros.
Pensamos que haciéndo bromas al respecto y dejándolo pasar desaparaece, pero lo único que hacemos es engolar la necesidad humana de caer en el pesimismo de nuestro propio destino, que aflora en el murmullo de las rocas.
El destino siempre es trágico. No existe el final que las superproducciones americanas te intentan vender. Pero si el trayecto. 
El viaje.
Los sentimientos se palpan a través de las acciones, el deseo se hace carne en la absurdez de la llaga abierta. 
Nada deja de existir porque tú no puedas dominarlo. 
Tu piel se pone en contacto con tu piel, tus párpados chocan con timidez, tus pies se rozan con firmeza, intentando ocultar que tu flujo vaginal resbala por tus muslos sin que puedas hacer nada para evitarlo.
Las perífrasis verbales son insuficientes para expresar la no acción o la acción de no hacer nada.
Buscas en el fondo, pero el caparazón es demasiado duro.
Sabemos como se creó el mundo pero no queremos descubrir cuando se acabará, y desde luego, nunca el cómo.
Preguntas preguntas preguntas ahogadas en un pequeño vaso de agua que demuestra la fragilidad del vidrio que contiene nuestra escasa existencia, devorada por una inmensa boca de ballena que intenta buscar hueco en la inmensidad del universo. Como si no cupiese. 
Queremos negar lo innegable hasta el punto de necesitar meter nuestro dedo en nuestra propia llaga, y regocijarnos en nuestro propio dolor. Demostrando así que la profundidad de nuestra herida es más oscura que la del resto, sin darnos cuenta de que lo importante es que es diferente. La irracionalidad vuelve a rozar el cosmos.
Y sin embargo, me voy por los tejados como un gato sin dueño o como los versos de Joaquín, con el que tomamos excesivas confianzas, y que se convierten en el himno de los incomprendidos solitarios que buscan consuelo en vasos vacíos.
Y ahora, calla corazón, que tienes que morderte la lengua.


martes, 21 de febrero de 2012

... la biología llorica.

X: No creo que tu vida sea insignificante.

Y: Oh, no, obviamente eso es lo que dirás porque tú no crees en todas las estupideces que yo creo y..uh...¿de verdad? 
 
X: No.
 
Y: Pero hace un momento decías que la vida no tiene sentido, ¿Por qué...?
 
X: He cambiado de opinión.

Y: ¿Por qué? 
 
X: Los milagros termodinámicos. 
Acontecimientos tan improbables que son efectivamente imposibles, como que el oxígeno se convierta en oro. Deseo contemplar algo así. Pero en el apareamiento humano, mil millones de espermatozoides buscan un solo huevo. Multiplica eso por las poquísimas posibilidades de sobrevivir que tenían vuestros ancestros, de engendrar a un hijo en concreto...esa hija concreta...hasta que tu madre ama a un hombre a quien tiene todos los motivos para odiar, y de esa unión, de los miles de millones de niños que compiten por ser fertilizados, naces tú, SOLO TÚ. Destilar algo tan específico entre ese caos de improbabilidad es como convertir el aire en oro. Esa es la cúspide de la improbabilidad. 
El milagro termodinámico. 
 
Y: Pero y si mi nacimiento es un milagro termodinámico...¿Podrías decir lo mismo de cualquier persona?
 
X: Sí. De todo el mundo. Pero el mundo está tan lleno de gente. Tan lleno de estos milagros, que se vuelven habituales y los olvidamos...Yo lo olvido. Miramos tan a menudo al mundo, que se vuelve monótono a nuestra vista. Pero visto desde otra perspectiva, como si fuera nuevo, vuelve a ser asombroso.
Vamos sécate esas lagrimas porque eres vida, más rara que un Quark y más improbable que los sueños de Heisenberg; el barro en el que las fuerzas que dan forma a las cosas deja su huella de forma más clara. 
Sécate las lágrimas y vámonos a casa.

jueves, 9 de febrero de 2012

... la saturación.

Cuando no puedes más.
Cuando ves tu cabeza palpitar.
Cuando tu cuerpo no responde.
Cuando las palabras se te traban.
Cuando tu cabeza no sabe razonar.
Cuando el café es la base de tu dieta.
Cuando no puedes bajar las escaleras.
Cuando sabes que no estás escuchando.
Cuando te despiertas y dices: otra vez no.
Cuando te mareas al levantarte de una silla.
Cuando nadie entiende lo que estás diciendo.
Cuando te consuela saber que algún día acabará.
Cuando necesitas que te lo repitan todo tres veces.
Cuando llegas a casa, y no sabes por dónde empezar.
Cuando dejarías todo por estar más tiempo en la cama.
Cuando no saludas a nadie en el pasillo, porque no te sale.
Cuando sabes que nada de lo que estás diciendo tiene sentido.
Cuando tienes tantas cosas en la cabeza, que discuten entre ellas.
Cuando te preguntan: -¿estás bien? tienes mala cara. -Bueno, cansada.
Cuando sabes que necesitas descansar, pero también sabes que no te da tiempo.

Saturación, eres mujer.

sábado, 21 de enero de 2012

... una rendición.

Me rindo. No aguanto más.
Tu colonia o tu forma de mirar.

Pienso y siento,
pienso y odio.
Odio que quiere, cuanto más la libertad.
Es mi mundo vulnerable,
es mi mundo sin igual,
y tu mundo se parece
al vulgar desesperar.
Se acabó el sufrir la pena
ya es hora de despertar,
de olvidar, de arrpentirse
de tu forma de mirar.

Esa que no mira nada,
y no deja de pensar,
de suponer, imaginar,
de sufrir y recordar.
Yo vivo, es mi trabajo,
tú suspiras y te vas.
Y cuando quiero retenerte
mis pasos van más atrás.
¿Es que no recuerdo nada?
¿Ni tu forma de mirar?

Cuando siento que no acaba,
no consigo conciliar
la forma de mi vivir,
con tu forma de llorar.
Y sueño con que digas
"no te enfades, lo hice mal"
pero lo único que veo 
es tu forma de mirar.

Que todo me demuestra,
y al equívoco se va.
Vienes para irte, para verme,
para sufrir, y demostrar
que tu vida y la mía
nunca volverán a ser igual.
Que aunque quieras engañarte,
aunque sufras cuan mortal,
MI JUEGO ES MI VIDA,
y no tu forma de mirar.