domingo, 19 de diciembre de 2010

...una persona.

Tenía apenas 18 años. No sabía lo que era ser. No sentía lo que era sentir. Creía hacerlo, pero no. Su vida era lo más preciado que tenía, y estaba dispuesta a machacarla, a deshacerla, a destrozarla, a hacerla pedacitos. Pero no, eso no era sentir. Eso no era ser.

Si no eres, no sientes.
Pero... y si no sientes ¿no eres?

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