martes, 12 de abril de 2011

... los últimos 2 días.

Sólo dos días, miércoles y jueves.

Ya creo oír las cornetas.

Los tambores redoblan al aire.
Los capillos están desenpolvándose.
Las flores recogiéndose.
Las vírgenes saliendo de sus ábsides.
Las monjas entonando sus cantares de alabanza.

Ya creo oír las cornetas.

En mi cabeza, sólo en mi cabeza.
En mis silbidos, sólo en mi cabeza.
En mis cantares, sólo en mi cabeza.
En mis labios, sólo en mi cabeza.
En mi corazón, sólo en mi cabeza.
Sólo en mi cabeza.

Ya creo oír las cornetas.

Sólo dos días, miércoles y jueves.
Sólo dos días, miércoles y jueves.
Sólo dos días, miércoles y jueves.


Ya creo oír las cornetas. Sólo en mi cabeza.

Trabajar, trabajar, trabajar, trabajar, trabajar.
miércoles y jueves, miércoles y jueves, miércoles  y jueves.
Oigo las cornetas, oigo las cornetas, oigo las cornetas.
En mi cabeza, cornetas, en mi cabeza, cornetas.

Trabajar miércoles y jueves, oigo las cornetas sólo en mi cabeza.



Y después cuando suenen de verdad, tendré que trabajar, pero las oiré de verdad, y entonces, nadie pensará que estoy loca.

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