De repente, ella se dió cuenta de lo estúpida que había sido.
Cogió un billete de autobús y en dos horas y media exactas estaba a la puerta de su casa.
"¿Puedes asomarte por la ventana porfa? (siento despertarte)"
Sorpresa.
Él se cambió lo más rápido que pudo y bajó.
"Te quiero, y no puedo evitar hacerlo" Dijo ella.
Él la besó.
Y ¿sabes qué? que todo absolutamente todo lo demás desapareció, y esta vez de verdad.
Todo se metamorfoseó en un intenso abrazo.
Se necesitaban el uno al otro.
Y su mirada... su mirada dijo: Nunca más te volveré a dejar escapar.
Acababa de (re)encontrar a su príncipe.
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