Todo empezó cuando le miré a los ojos. Y él me miró de esa manera...
Le dije todo lo que sentía, le abrí mi corazón, le grité, le agarré, le supliqué.
Me miró fijamente, tomó aire y se fue.
Yo me quedé quieta, no sabía que hacer, salí corriendo a buscarle.
Y él contestó: - Ya está, ya está.
Yo sonreí.
Alguien preguntó: -¿Se puede aplaudir?
Otra persona me rogó: -¿Puedes darme algún consejo para luego?
Y uno me dijo: Seguro que has aprobado.
Hoy hace 12 meses de ese momento, y solo de pensarlo, mi cuerpo se acelera.
Hoy, le he vuelto a mirar a los ojos.
Hoy él, me ha sonreido.
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