Y Perseo bajó en su Pegaso a rescatar a la desdichada Andrómeda.
Y se quedó prendado de su mirada.
Y gracias a la cabeza de Medusa, patrificó a sus rivales.
Y fueron felices para siempre.
Y volaron cometas eternamente con una mirada feliz.
Juntos.
En las estrellas.
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