Las cornetas... sonaron mudas.
Los tambores... tocaron hundidos.
Los cíngulos... goteaban sangre.
Los capillos... caían sobre sus manos.
Redoble de ronda.
Silencio sepulcral.
Él llevando su peso a la espalda.
Nosotros... mirándole.
Y los hermanos...
los hermanos lloraban su MUERTE.
"Que sea enhorabuena"
hacia tiempo que andaba por blogger... me ha gustado mucho pasarme por el tuyo
ResponderEliminarah y profunda entrada :)